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Los E-Cigarros Son 95% Menos Dañinos Que El Tabaco

Los E-Cigarros Son 95% Menos Dañinos Que El Tabaco

En un "futuro cercano" los e-cigarrillos podrían ser recetados para ayudar a la gente a dejar de fumar y como alternativa a los parches de nicotina.

  • Los cigarrillos electrónicos son "un 95% menos dañinos que el tabaco"
  • Los cigarrillos electrónicos son "un 95 % menos dañinos que el tabaco tradicional", según un estudio publicado hoy por la Public Health England (PHE), una agencia del Servicio de Salud británico (NHS).
  • El organismo, que afirma que en un "futuro cercano" el NHS podría recetar los e-cigarrillos para ayudar a la gente a dejar de fumar y que estos podrían ser utilizados como alternativa a los parches de nicotina, considera que "vaporear", la acción de aspirar y despedir el vapor de este producto, es "menos malo" que fumar tabaco.
  • La principal autora del informe, Ann McNeill, de la Universidad King's College de Londres, y sus colaboradores, creen que el uso de estos vaporizadores electrónicos supondrá "una revolución" para la salud pública.
  • "A día de hoy, 80.000 personas mueren en Inglaterra cada año como consecuencia del tabaco. Si todos los fumadores cambiaran a los e-cigarrillos reduciríamos a 4.000 el número de muertes. Esa es nuestra estimación actual, pero la cifra podría ser mucho más baja todavía", dijo McNeill.
  • "Yo animaría a la gente interesada en los cigarrillos electrónicos a que lo intentara", señaló la autora, que instó a los profesionales de la salud a recomendar los vaporizadores a las personas que deseen dejar de fumar.
  • Según las estimaciones, alrededor de 2,6 millones de británicos utilizan los cigarrillos electrónicos en el Reino Unido.
  • El informe de la PHE asegura que aunque los médicos de cabecera todavía no pueden recetar los "e-cigs", ya que estos productos no cuentan con licencia para fines médicos, espera "superar este obstáculo en el futuro".
  • "El PHE ve con mucho optimismo la llegada al mercado de diferentes productos con fines médicos que puedan ser recetados a los fumadores por la NHS", expresaron los autores.
  • "Este estudio aportará seguridad, calidad y eficacia a los consumidores que quieran dejar de fumar activamente", subrayó el informe.

POLEMICA Y SEGURIDAD DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS

 

Debido al incremento del número de vapeadores de cigarrillos electrónicos en el mundo desarrollado, se ha creado una polémica sobre la seguridad de estos dispositivos.

El gran número de publicaciones y reportajes alarmistas que se pueden ver en los medios de comunicación y en internet, no se corresponden con la escasez de estudios serios, rigurosos y sin intereses comerciales ocultos que apoyen ninguna afirmación contundente en ningún sentido.

Lo que sí podemos afirmar como usuarios habituales de cigarrillos electrónicos y exfumadores, es que, en la práctica, la mejoría de nuestra salud con respecto a cuando fumábamos es visible e inmediata.

No podemos ni queremos entrar en valorar qué intereses se pueden ocultar tras las afirmaciones de diversos medios y grupos de presión. Incluso hay quien cree que hay una gran "mano negra" contra los cigarrillos electrónicos. En cualquier caso, cada uno debe crearse su propia opinión recopilando información y estudiándola desde un prisma crítico.

El reportaje que os proponemos, nos ha parecido interesante porque parece aséptico y cuenta con opiniones de médicos y expertos de Francia, donde el vapeo lleva más años y está mucho más extendido que en nuestro pais:

Un Médico Norteamericano Afirma Que El ´Vapeo´ Es Sin Duda Más Seguro Que Fumar

 

"Los e-cigarrillos son al menos 90 por ciento menos dañinos que los cigarrillos de tabaco, y pueden ser mucho menos dañinos que eso" – Jonathan Foulds, investigador del Penn State Milton S. Hershey Medical Center

Los cigarrillos electrónicos están encendiendo el debate dentro de la comunidad médica, algunos argumentan que están criando una nueva generación de fumadores, mientras que otros expertos convienen que el vapor de los e-cigarrillos es más seguro que fumar los cigarrillos tradicionales.

"Los cigarrillos electrónicos son al menos 90 por ciento menos dañinos y tal vez incluso menos dañinos que eso", dijo Jonathan Foulds, quien estudia la adicción al tabaco en Penn State Milton S. Hershey Medical Center.

Jonathan Foulds estudia la adicción al tabaco en el Penn State Milton S. Hershey Medical Center y piensa que los cigarrillos electrónicos pueden ser una alternativa más segura a los cigarrillos de tabaco.

Foulds cree que los e-cigarrillos podrían ser el tan ansiado método eficaz de remplazo para dejar de fumar: un dispositivo que puede suministrar nicotina, al tiempo que excluye la mayoría de los agentes causantes de cáncer contenidos en el humo del tabaco.

La combustión del tabaco produce miles de productos químicos, entre ellos docenas que causan cáncer. Produce monóxido de carbono, que es un gas venenoso, y alquitrán, que bloquea los pulmones.

"Realmente es el humo el que causa el daño", comentó Foulds.

Los cigarros electrónicos, por otra parte, implican no fumar sino el vapor que resulta de la nicotina calentada. El vapor contiene pocas de las toxinas contenidas en el humo del cigarrillo. No contiene monóxido de carbono ni alquitrán, según Foulds y otros expertos médicos.

Según Foulds, sí puede contener nicotina, aunque esta en sí no es el ingrediente que cause el cáncer en el humo del cigarrillo. De todos modos, la nicotina puede contribuir a problemas cardiacos, aunque no es la causa principal de la enfermedad cardiaca resultante de fumar.

Pero, para la mayoría de los fumadores, "cualquier cigarrillo remplazado por el vapeo es con seguridad un paso en la dirección correcta", señaló.

La mayor preocupación es que los dispositivos resulten atractivos para quienes no fuman, en especial, para los jóvenes y conduzca a una adicción que termine en un uso pleno del tabaco de los cigarrillos convencionales.

"Los e-cigarrillos son al menos 90 por ciento menos dañinos (que los cigarrillos de tabaco), y pueden ser mucho menos dañinos que eso" – Jonathan Foulds

Un comité de la American Medical Association publicó recientemente: "Que los e-cigarrillos puedan de forma segura ayudar a la gente a abandonar el cigarrillo sigue siendo incierto, pero con sus sabores de frutas y dulces, tienen un potencial evidente para seducir a nuevos fumadores".

Respecto a los efectos de segunda mano de los e-cigarrillos, Foulds dice que son probablemente mucho menos severos que aquellos de los cigarrillos convencionales, aunque la ciencia todavía tiene que proporcionar respuestas definitivas.

Podría, dijo, producir una menor irritación a las personas con problemas pulmonares tales como asma y podría ser más dañino para aquellas con problemas cardiacos.

Estudio Demuestra Que Los Cigarrillos Electrónicos No Implican Riesgos Para Los Consumidores Pasivos

 

Un nuevo estudio desarrollado por científicos del Instituto del Cáncer Roswell Park en el estado de Buffalo (Estados Unidos) y publicado en la revista Nicotine and Tobacco Research, ha demostrado que el vapor exhalado al utilizar cigarrillos electrónicos contiene niveles muy bajos de nicotina y además en dicho vapor no están presentes otro tipo de sustancias químicas que sí se presentan en el humo exhalado al fumar cigarrillos convencionales.

Dicho estudio se llevó a cabo con el objetivo de aclarar las múltiples dudas sobre la composición química del vapor que generan los cigarrillos electrónicos, así como los efectos que éste podría tener sobre la salud de los consumidores indirectos de este producto.

El investigador Maciej Goniewicz y su personal estuvieron a cargo de realizar dos estudios relativos a la exposición pasiva al vapor de los cigarrillos electrónicos, en el primero se utilizó un cigarrillo electrónico con el objetivo de generar vapor en un ambiente cerrado para después poder medir los niveles de nicotina, monóxido de carbono y otros gases y partículas con el potencial de generar riesgos para la salud.

 

Por otro lado en el siguiente estudio, se contó con la participación de cinco fumadores regulares que intercalaban el consumo de tabaco y de cigarrillos electrónicos, en este estudio cada uno de los participantes tuvo que ingresar a una habitación donde vaporizó con un cigarrillo electrónico en dos periodos de cinco minutos en el transcurso de una hora, al tiempo que los investigadores medían la calidad del aire, las condiciones del ambiente de la habitación fueron limpias y contaba con ventilación, posteriormente se repitió el mismo procedimiento pero utilizando cigarrillos convencionales.

Cabe mencionar que Goniewicz recibió financiación por parte de una empresa farmacéutica que comercializa tratamientos para dejar de fumar, por otra parte otro de sus colegas con quien comparte la autoría del estudio recibió financiación por parte de una empresa que fabrica cigarrillos electrónicos.

Los investigadores detectaron niveles de nicotina de 2,5 microgramos por metro cúbico de aire en el primer estudio, mientras que en el segundo los niveles alcanzaron los 3,3 microgramos por metro cúbico. Sin embargo, observaron que los niveles eran diez veces más altos con el tabaco, ya que eran de casi 32 microgramos por metro cúbico.

Los datos extraídos de dicho estudio fueron muy reveladores ya que se detectó que en el ambiente sólo había niveles de nicotina de 2,5 microgramos por metro cúbico de aire en el primero y 3,3 microgramos por metro cúbico en el segundo, en cuanto al cigarrillo electrónico se refiere, lo que significa diez veces menos que los resultados que arrojó el estudio respecto al cigarrillo convencional el cual alcanzó niveles de 32 microgramos por metro cúbico.

“La exposición a la nicotina es más baja en comparación con la exposición del humo de tabaco. Y también sabemos que la nicotina es relativamente segura en comparación con otras sustancias tóxicas peligrosas en el humo del tabaco”, declaró Goniewicz.

En el estudio también se detectaron algunas partículas que contiene el humo de los cigarrillos convencionales, sin embargo su cantidad resultó ser por demás insignificante, por otro lado la calidad del aire en cuanto a monóxido de carbono y otros gases no varió con el uso del cigarrillo electrónico, es decir, la calidad del aire fue siempre la misma a pesar de estar presente el vapor de los cigarrillos electrónicos, lo que demuestra su inocuidad en este aspecto.

“Lo que encontramos es que los no usuarios de los cigarrillos electrónicos podrían haber estado expuestos a la nicotina, pero no a muchos agentes tóxicos cuando están en estrecha proximidad a los usuarios de estos e-cigarrillos”, ha afirmado el experto.

El Cigarrillo Electrónico Es 14.000 Veces Menos Perjudicial Que El Tabaco

 

Las patronales del sector esgrimen estudios para afirmar que el cigarrillo electrónico es mucho menos perjudicial para la salud que el tabaco.

El Congreso aprobará la semana que viene la nueva Ley de Consumo que, entre otros muchos aspectos, regula el cigarrillo electrónico (e-cig), prohibiendo su uso en algunos espacios, tales como centros docentes y sanitarios, edificios de la Administración, transporte público y parques infantiles. Si no hay cambios, la nueva normativa seguirá las directrices marcadas al respecto por Bruselas, cuya Directiva en esta materia concede a dicho producto una categoría propia, ya que lo diferencia claramente del tabaco y los fármacos.Durante su tramitación en el Senado, el PSOE intentó equiparar el e-cig con el tabaco, defendiendo así los intereses que representantabaqueras y farmacéuticas, cuyos negocios se están viendo afectados de forma muy significativa por la rápida y creciente aceptación que está teniendo el cigarrillo electrónico entre los fumadores. Sin embargo, su enmienda fue rechazada de forma mayoritaria en la Cámara Alta, con lo que, previsiblemente, la Ley de Consumo se aprobará en el Congreso sin cambios sustanciales.El e-cig se ha convertido en una temible competencia para ambos sectores. Prueba de ello, es que el negocio del cigarrillo electrónico, de muy reciente implantación en España, ya factura 24 millones de euros al año y da empleo a cerca de 3.000 personas a nivel nacional. Según estimaciones de la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE), en España ya hay cerca de 800.000 vapeadores -término por el que se conoce coloquialmente a los usuarios de este producto-, mientras que esta cifra ronda los 500 millones a nivel mundial, según Tobacco Vapor Electronic Cigarette Assocoation (TVECA), la patronal internacional del sector.

Hay muchos intereses creados y, por ello mismo, el e-cig es objeto habitual de críticas y suspicacias de todo tipo para tratar de frenar su extensión o, cuanto menos, restringir de forma muy estricta su uso, sin descartar incluso la posibilidad de disparar su fiscalidad, tal y como sucede actualmente con el tabaco.

 En este sentido, uno de los principales argumentos esgrimidos por los enemigos del e-cig consiste en arrojar dudas acerca de sus posibles efectos perjudiciales para la salud. Pero, hoy por hoy, los estudios existentes no arrojan ninguna prueba concluyente en contra del cigarrillo electrónico, más bien al contrario, según han destacado las patronales del sector este jueves en una rueda de prensa celebrada en Madrid.Ray Story, CEO de TVECA, señala que los informes médicos llevados a cabo por organismos oficiales en EEUU han concluido que el e-cig eshasta 14.000 veces menos perjudicial que el tabaco. Así, mientras que el cigarrillo normal posee hasta 68 elementos potencialmente cancerígenos, el electrónico tan sólo consta de cinco componentes que, si bien pueden generar adicción -como la nicotina-, no resultan perjudiciales, según los informes existentes.

E-liquids: la Sociedad para el estudio de las adicciones de la Universidad de Ginebra analizó 20 modelos de las 10 marcas más populares de e-liquids y encontró que en todos los casos el grado de nivel de nicotina expuesto en las etiquetas correspondía con el grado real. No se encontró dietilenglicol en ninguna de las muestras y la calidad de estos líquidos se definió como "sorprendentemente buena", sin producir adicción -salvo nicotina-.

Los principales ingredientes de los líquidos para vapear son elpropilenglicol y la glicerina vegetal. Ambos componentes están calificados como "aditivos seguros" por la FDA Americana (Food and Drug Administration) y por la FEMA (Flavour and Extracts Manufacturers Association).

Nicotina: un estudio de la Universidad de Londres-Este concluyó que el suministro de nicotina en un e-cigarrillo es inferior que la del tabaco, pero esta exigua dosis permite superar el síndrome de abstinencia, facilitando así el cambio de fumar a vapear, con la consiguiente mejora para la salud. Los análisis muestran que el cuerpo recibe un 54% menos de nicotina al vapear que al fumar.

Menos Perjudicial Que El Tabaco

 

Lo más relevante, sin embargo, es que numerosos estudios concluyen que el e-cig es mucho más saludable que el tabaco, cuando no inocuo para el usuario.- Análisis toxicológico del propilenglicol (Revista Elsevier, Carsn Warrs Consulting, North Carolina, EEUU): se analiza la presencia del propilenglicol como producto humectante de los e-cigarrillos. Este componente, al introducirlo en el tabaco, no aumenta la toxicidad del mismo, ni siquiera a temperaturas de combustión de 800º-900ºC. Aún existe menos peligro en el caso de los e-cigarrillos, que nunca alcanzarán temperaturas cercanas a esas. En definitiva, el propilenglicol utilizado en los cigarrillos electrónicos no tiene consecuencias toxicológicas sobre el cuerpo.- Función pulmonar (Revista Médica Informa Healthcare, Univ. Pompeu Fabra): se realiza un estudio sobre los efectos agudos del vapor del e-cigarrillo para el vapeador y las personas a su alrededor, en relación a la función pulmonar. Detecta que tras más de una hora expuesto de manera directa al vapor del cigarrillo electrónico, ni el vapeador activo ni otras personas presentes han sufrido cambios significativos en su función pulmonar.- Cardiología:

Sociedad Europea de Cardiología: el tabaco crea una considerable disfunción cardíaca, pero los cigarrillos electrónicos no tienenningún efecto adverso en las contracciones del corazón del consumidor. Se realizó un análisis a través de electrocardiogramas enfocados a la observación del ventrículo izquierdo, que recibe la sangre oxigenada de los pulmones. Se detectó que fumar provoca aumentos sistolíticos y diastólicos de la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca. Sin embargo, en este análisis, tras vapear no se encontró ningún efecto ni diferencia en la función del ventrículo.

Instituto Nacional de Salud de EEUU: se crea un modelo de laboratorio clínico para evaluar los efectos agudos del cigarrillo electrónico. En este análisis se aprecia que el e-cigarrillo no expone ninguna peligrosidad en cuanto a dosis de nicotina ni de monóxido de carbono, lo que no afecta al sistema cardiovascular.

- Circulación sanguínea (Food and Chemical Toxicology, Universidad de Wolverhampton Creta y Thessaly): el uso del cigarrillo electrónico no provoca ninguna alteración en el sistema de riego sanguíneo, ni en fumadores activos ni pasivos. En contraposición, la inhalación del humo del tabaco, de forma activa o pasiva, eleva y acelera el riego sanguíneo de células blancas, linfocitos y granulocitos durante, al menos, una hora.

- Vapeadores pasivos:

Revista Elsevier Masson (Universidad de Pierre et Marie Curie y Universidad de Paris Diderot): se comparan las emanaciones de un cigarrillo electrónico y de un cigarro tradicional. El vapor del dispositivo desaparece de la atmósfera en un máximo de 11 segundos. El humo del tabaco tarda, de media, unos 20 minutos en desaparecer por completo (110 veces más).

Informa Healthcare, Inhalation Toxicology (Universidad de Clarkson): esta universidad realizó un estudio en una sala cerrada para valorar las consecuencias del vapor del e-cigarrillo sobre terceras personas y la calidad del aire en comparación con el tabaco. En el vapeo no existe la figura del "vapeador pasivo", ya que el vapor del cigarrillo electrónico no representa ningún riesgo para salud de las otras personas presentes en la sala. Al vapear no se produce una combustión, como ocurre cuando se fuma tabaco, lo que se produce es una condensación. Y el vapor de agua ni contamina, ni perjudica al resto de personas presentes.

Revista Indoor Air: este estudio analiza las consecuencias del e-cigarrillo sobre terceras personas. Tras no observar ninguna alteración relevante sobre el organismo, concluye que "no existe la figura del vapeador pasivo", ya que el vapor no perjudica la salud de ninguna persona presente junto a un vapeador.

Piden un "sistema de licencias"

Los vendedores y fabricantes insisten en su mensaje: se mire por donde se mire, el cigarrillo electrónico es mucho menos perjudicial para la salud que el tabaco. Pese a ello, ambas patronales defienden la necesidad de que su sector cuente con una regulación específica, adaptada a sus características particulares.Por ello, entre otras medidas, defienden la implantación de un "sistema de licencias" de venta del producto que asegure que "solo puedan operar establecimientos que cumplan con una serie derequisitos mínimos en términos de experiencia, formación y calidad". Actualmente, el e-cig se comercializa libremente en todo tipo de locales.Por su parte, ANCE, fundada el pasado septiembre y que representa a unas 500 tiendas en España, propone a sus asociados adelantar dos años la obligatoriedad fijada por la Directiva europea de vender cigarrillos electrónicos con una concentración máxima de nicotinade 20 miligramos por mililitro, y que sus productos incluyan la informacion sobre los ingredientes que contienen en el envoltorio.Asimismo, también plantean que los productos vendidos por sus asociados incluyan un "seguro de responsabilidad del fabricante o del importador" en relación a la calidad y seguridad del producto. 

El Cigarrillo Electrónico Acabará Con El Tabaco

 

El tabaquismo está condenado a desaparecer a largo plazo, o, cuando menos, sus nocivos efectos sobre la salud se verán reducidos de forma drástica en las próximas décadas, lo cual, sin duda, supondrá una auténtica revolución en materia sanitaria, pero también a nivel industrial y de consumo. No es ciencia ficción. Ya está pasando, y la tendencia es imparable.Este sueño, impensable hace apenas unos años, no se debe al agresivo intervencionismo estatal ni al abyecto prohibicionismo que propugnan los hipócritas moralistas de medio pelo que engrosan las filas del socialismo imperante. No. Si el impacto negativo del tabaco baja en los próximos años no será en ningún caso gracias al Estado y sus perversos aduladores, sino, muy al contrario, gracias al mercadoy sus beneficiosos mecanismos de interacción libre y voluntaria.La revolución en cuestión se llama cigarrillo electrónico (e-cig), un invento empresarial que, pese a su reciente creación -nació hace apenas una década-, se está extendiendo rápidamente entre los fumadores, cosechando unos resultados espectaculares. La clave de su éxito es simple: ofrece lo mejor del tabaco -hábito, sensación de calada y el chute de la nicotina-, pero desechando la larga lista de ingredientes peligrosos que contiene el cigarrillo convencional.

No todo el mundo desea dejar de fumar, por mucho que les duela a los ingenieros sociales que tanto gustan de imponer su voluntad a los demás; pero, puesto que enfermar no es plato de buen gusto para nadie, muchos ven el e-cig como una alternativa ideal para mantener su hábito sin que ello les cueste a la larga la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay más de 1.000 millones de fumadores en el mundo, y que el tabaco causa 5 millones de muertes cada año. Esta última cifra es cuestionable, dada la escasa credibilidad de dicha entidad, pero existe un amplio acuerdo acerca de los perjuicios que genera el tabaquismo a largo plazo.

Sea como fuere, lo indiscutible es que, hoy por hoy, no hay ni un sólo fallecimiento atribuido al consumo de e-cig. Y ello pese a que se calcula que ya existen unos 500 millones de vapeadores en el mundo -unos 800.000 en España-. Muchos dirán que es pronto para sacar conclusiones, dada su reciente implantación, pero lo cierto es que no hay estudios que demuestren lo contrario.Hace escasos días saltó a los medios el primer caso de neumonía diagnosticado en España por consumo de e-cig -el segundo en todo el mundo-. Muy pocos repararon en el detalle de que se trataba de un "fumador importante", que estaba ingresado en el hospital por motivos distintos y que durante su estancia llegó a consumir "hasta cinco cargas diarias" de este producto, lo cual es una barbaridad. Pero es que, además, según los médicos que le atendieron, la causa de su neumonía lipoidea era la glicerina vegetal que contiene el cigarrillo electrónico.La cuestión es que otros profesionales, como el doctor Konstantinos E. Farsalinos, investigador jefe del Centro de Cirugía Cardíaca Onassis, desmintieron categóricamente esta posibilidad. "El gliceroles un elemento de la familia de los alcoholes, no un lípido, y, por tanto, es imposible que sea el responsable de la patología, incluso aunque se hubiera aspirado en forma líquida. Eso sería violar las leyes de la química". Es decir, hay otras probables causas.No es el único. El prestigioso médico Michael Siegel, profesor en el Departamento de Ciencias de la Salud en la Universidad de Boston y con una larga experiencia en la lucha contra el tabaco, desmiente, punto por punto, el único informe que relaciona el consumo de glicerol con la neumonía lipoidea, elaborado por el German Cancer Research Center. De hecho, curiosamente, el primer caso de neumonía que se atribuyó al e-cig fue desmentido poco después, tras descubrirse que la enfermedad fue provocada por el uso de un inhalador de albuterol (Ventolín).Uno de los contadísimos estudios científicos al que, hoy por hoy, se pueden agarrar los enemigos del e-cig -aunque nunca lo citan- fue publicado en 2012 por la Universidad de Atenas, y lo único que se demuestra es que el uso de un cigarrillo electrónico durante 10 minutos aumenta la resistencia de las vías respiratorias, sin que ello suponga ningún tipo de daño pulmonar. De hecho, respirar aire húmedo tiene el mismo efecto, y no por ello las autoridades gubernamentales y sanitarias se plantean restringir el número de habitantes en Galicia, donde la humedad es norma.El profesor Siegel, por el contrario, demuestra en otro informe que vapear "no produce cantidades detectables de sustancias tóxicas y cancerígenas en el aire de un espacio cerrado", concluyendo incluso que "podría ser más insano respirar aire en las grandes ciudades en comparación con permanecer en la misma habitación con alguien que está vapeando". Recuerden que este experto no es, precisamente, un amante del tabaco y las tabaqueras.Por si fuera poco, ninguno de los escasos estudios que ponen en duda el e-cig afirman que su consumo pueda tener efectos potencialmente adversos a largo plazo. Los informes acerca de lainocuidad de vapear, sin embargo, son numerosos. Y aunque se demostrara que no es saludable, hasta los científicos más descreídos se ven obligados a reconocer que vapear es mucho más sano y seguro que fumar.Así pues, el alarmismo que se ha creado acerca de este producto espuro humo -del malo-, una vil argucia orquestada por aprendices de dictador para lograr su perverso objetivo, que no es otro queequiparar el e-cig al tabaco para, de este modo, poder restringir su consumo en lugares públicos y, sobre todo, gravar con onerosos impuestos su venta.En el fondo, lo que hay detrás de esta campaña difamatoria no es otra cosa que la defensa de los grandes intereses creados en torno al sector del tabaco: tabaqueras y estanqueros quieren regular el e-cig porque bien saben que es competencia directa y, de seguir así, acabará con su negocio; las farmacéuticas, por su parte, han invertido mucho dinero en productos para dejar el tabaco frente a la alternativa fácil y eficaz del vapeo; reguladores y asociaciones de todo tipo no quieren perder sus suculentas y generosas subvenciones para combatir el tabaquismo; y el Estado, cómo no, también muestra reparos, dado que, al fin y al cabo, el hábito que dice rechazar le reporta más de 10.000 millones de euros al año en recaudación de impuestos.No se equivoquen. Las suspicacias y falsedades que se vierten y seguirán vertiendo sobre el cigarrillo electrónico no buscan en ningún caso el bienestar de la población. La salud es la manida excusa que emplean los intervencionistas de todo pelaje y condición para sacar tajada del mal ajeno. La guerra contras las drogas y el tabaco son un claro ejemplo de ello. El Estado ha fracaso estrepitosamente en ambos ámbitos, causando, además, un elevado número de muertes y daños colaterales, cuyo volumen exacto es difícil determinar.En España, por ejemplo, pese a contar con una de las leyes más prohibicionistas del mundo y una fiscalidad que ronda el 85% del precio final de cada cajetilla, el 30% de la población adulta y casi el 25% de los jóvenes sigue enganchada al tabaco, superando la media de la UE. España es el cuarto país europeo donde más se fuma, la Ley Antitabaco no ha logrado reducir este hábito y la masiva subida de impuestos que ha sufrido el tabaco tan sólo se ha traducido en unaumento exponencial del contrabando.El e-cig, por el contrario, está destinado a convertirse en una alternativa mucho más saludable y barata que el tabaco, de ahí su crecimiento. Algunas estimaciones ya apuntan a que el número de vapeadores acabará superando al de fumadores en el plazo de una década, al menos en la mayoría de países desarrollados, salvando con ello millones de vidas, tal y como afirma Robert West, director de estudios del tabaco de la Universidad College de Londres.Las limitaciones que pretenden imponer los colectivistas tan sólo lograrán frenar este beneficioso efecto, ya que buscan encarecer fuertemente este producto (impuestos) y restringir su uso, dificultando con ello el surgimiento de nuevas y eficaces mejoras en el mismo. Y ello bajo la absurda excusa de que la nicotina es adictiva, como tantos otros productos (naturales y farmcéuticos), si bien olvidan señalar que no es cancerígena.Tal y como denuncia la plataforma Iniciativa Europea por el Vapeo Libre, creada para recabar firmas en toda la UE, la batalla acaba de comenzar. "Los vapers hicieron una adulta, responsable y privada decisión cuando eligieron esta joven, pero efectiva, alternativa que les permitió dejar o reducir un mortal hábito que se cobra cientos de miles de vidas cada año [...] Cualquier intento de regulación de los cigarrillos electrónicos ha de interpretarse como una seria amenaza contra los derechos individuales y la esfera privada". Amén.

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